
La cafetería del colegio está en obras, así que la maestra lleva a los niños a comer a una residencia de ancianos cercana — y estalla un choque generacional tan tierno como divertido.
La cafetería de la escuela se está renovando y para pasar el almuerzo la maestra los lleva a un asilo de ancianos cercano. El cuidador, no está contento y se da un choque entre generaciones. ¿Quién declarará la guerra primero?
Andréa Bescond construye una comedia con fondo social a partir de una premisa sencilla: sin cafetería propia, un grupo de escolares empieza a comer en una residencia de ancianos cercana, para disgusto del cuidador del centro. Lo que sigue es un choque de generaciones que la película trata con cariño en ambas direcciones — ni los niños son solo ruido molesto, ni los mayores son solo cascarrabias.
Es una comedia familiar con más profundidad de la que promete el punto de partida, sobre la soledad de la vejez y la curiosidad sin filtros de la infancia, y sobre lo que ambos grupos tienen para enseñarse.
¿Para quién es Pequeños grandes amigos?
Para ver en familia — comedia con mensaje sobre el vínculo entre generaciones, sin ser almibarada.

